Los dados de Julio (I)
Los dados de Julio En el piso de mármol del Olimpo resuena el golpeteo de unos dados buscando número. Hades y su hermano se juegan el mando del inframundo, de la tierra y de los cielos. "Un siete, dadme un siete" murmura entre dientes Zeus y -sumando- siete dieron los cubos olímpicos. La discusión fue de órdago, la declaración de guerra fraternal se juró eterna. Afrodita, alertada por el griterio, intentó mediar pero el conflicto familiar no tenía visos de solucionarse. Huyó asustada de la sala principal del templo tapándose los oídos cuando tropezó con los dados de la discordia que guardó bajo su túnica sigilosamente. Pasaron los siglos y los antiguos dioses languidecieron, murieron o se mutaron. Afrodita perduró en otra tierra con el nombre de Venus. En su nueva patria echó raíces con fuerza, tanto como que uno de sus descendientes -Eneas, un antiguo noble troyano- fue antepasado directo de los gemelos fundadores de la ciudad y, siglos más tarde, pariente ...