La cuerda

Tensan la cuerda dos mastodontes enfrentados, comunicándose a gruñidos, maldiciéndose con la mirada. Y uno lo mira desde fuera, ya sin jalear ni tomando partido por ninguno. Solamente esperando que quiebre una muñeca o que la cuerda de la disputa se rompa haciendo caer a los dos contrincantes, desmayados por el esfuerzo.

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