Alfajarín

Es una estación, un páramo nebuloso con miles de cicatrices de alquitrán.

Un pueblo con nombre y sin pueblo donde la gente viene y vuelve. Pero nunca está.

En Alfajarín las conversaciones son leeeeentaaaaaas, sin gritos y siempre entre uno y otro, no más.

Yo viajo en un profundo silencio ( . ), un soliloquio que hiere porque recuerda.

No viajo solo. Viajo acompañado de un miedo profundo y la incerteza de la vuelta a casa.En Alfajarín reclamo el sabor de un beso que espero recuperar.

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