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Mostrando entradas de septiembre, 2013

La cuerda

Tensan la cuerda dos mastodontes enfrentados, comunicándose a gruñidos, maldiciéndose con la mirada. Y uno lo mira desde fuera, ya sin jalear ni tomando partido por ninguno. Solamente esperando que quiebre una muñeca o que la cuerda de la disputa se rompa haciendo caer a los dos contrincantes, desmayados por el esfuerzo.

El rey cascarrabias

Érase una vez un pequeño reino gobernado por un rey cascarrabias. Llegó un día en que, a su majestad, todo le molestaba:  Si el engalanamiento del castillo le parecía chillón se lo hacía saber de malas maneras a los decoradores reales. Si el agua de su baño no estaba a la temperatura adecuada gritaba enfurismado a los ayudantes de cámara. Si el bufón no le hacía reír -nunca lo conseguía- le encerraba en las mazmorras una semana a pan y agua. Si la cena no era de su gusto -nunca lo era- insultaba a los cocineros. Así con todos: a los clérigos por sus sermones, a los labriegos por una mala cosecha, al herrero, al panadero, al sastre, al tabernero... Todo el mundo evitaba cruzarse con el rey malhumorado para ahorrarse una riña.  Pero no siempre fue así, no. Hubo un tiempo en el que todo era alegría y en el reino se conocía al monarca por el "rey bonachón": Si un joven corneta desafinaba en una justa su majestad reía y lo animaba a mejorar. Si el escudero preparaba mal ...

Espejismo de naipes

El último pensamiento de la jornada te lo suelo dedicar muy a menudo a ti padre. Tengo que recordar tu presencia para que no se me resquebraje el pecho. Pero en seguida te sé ausente y cuento los días que hace que partiste. Cada vez más tiempo, tanto que empiezo a verte pequeño en la distancia. Y cuanto más diminuto, cuanto más lejos estás, más colosal se vuelve la angustia por el cuándo y cómo se te llevaron. Por eso intento pensar en el "ti" de antes de 2008, porque no he superado el "ti" de ese año. Y porque se me empapa de dolor el alma si te dibujo en el presente ya que -por un momento- creo la ilusión de verte jugar con tus nietos. Es puro espejismo, un oasis ficticio en medio del desierto, un castillo de naipes que se desmorona con un soplido. Ver las cartas en el suelo, derruida la ilusión, me hace querer noquear la vida y me hunde. 

Como corbatas

Barba de mentira, cuidadosamente descuidada, cumpliendo funciones de etiquetaje y encajonamiento en clases. Leyendo libros de tapa beige de autores con apellido germánico como quién colecciona corbatas, y dándotelas de experto en vinilos descatalogados y músicos fuera de órbita. Siempre sin profundizar, sin sumergirte en letras, ritmos y melodías. Como quién viste corbata. Dices saber más que nadie cómo manufacturar un gin tonic y bebes cerveza de importación a morro mientras muestras esa sonrisa mil veces ensayada delante del espejo, como si los de Estrella Damm estuvieran en eterna grabación de un spot contigo de protagonista. Si filtráramos a tus amistades todos serían guapos, interesantes e iilustrados como tú. Te admiras y admiras a tus colegas porque son como espejos.

Si "p" "q"

Tan cierto es que no habría solución sin problema como que no habría problema sin existencia. A veces parece no haber solución y te dan ganas de no existir.