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Las aventuras de Stickerman

Episodio 1. Génesis Steven era un chico formal, algo tímido pero responsable. Con su actitud y aptitudes no tardó demasiado en ganarse la confianza del equipo de producción de una empresa de nombre Tenvinilo, dedicada a la fabricación de vinilos para decoración. Era su mundo, se sentía cómodo y Steven parecía fluir entre plotters, máquinas de impresión y sus manos pelaban el material con gracia y rapidez.   Ese día empezó con normalidad, nadie podía augurar lo que iba a pasar. La empresa tenía pendiente un encargo importante de vinilos que tenía que salir sí o sí a la mañana siguiente rumbo a Holanda. A media tarde un par de máquinas de forma extraña e inesperada fallaron y el pedido quedó parado durante horas. Cundía el pánico. No fue hasta última hora de la jornada que se consiguió reestablecerlas. Steven se ofreció a trabajar hasta la hora que hiciera falta para que el mensajero se encontrara todo preparado a primera hora y eso hizo. Fuera, en el exteri...

Cuento de primaria

¿Quién pica abajo a estas horas un domingo por la tarde ? Abre tú. ¿Mi hermana que pasaba por aquí paseando al perro? Bueno, bien. Me quedo sentado en el sofá, deja la puerta abierta. Llega el ascensor. Se oyen pasos raros, como de mucha gente y risas acalladas. Me voy a incorporar un poco. ¡Joder! ¡Los del grupo! ¡Los de Girona! ¡Los del instituto! ¿Qué pasa aquí? ¡Que alegría! ¿Venís a verme? ¿A mi casa? ¿A los niños? ¿Sin previo aviso? ¿Para reir, abrazarnos, hablarnos y escucharnos?... Y como todo buen cuento de alumno de primaria sonó la alarma, me desperté y el sueño se esfumó.

Sapo sopa sopa tanto

Sorbo a sorbo, observo absorto sorber sopa a un sapo. ¡Sabroso! Sobretodo que no sobre. ¿Sabrá absorber la sopa el sapo que absorto observo?

Sobre la amistad

Los cuerdas de nylon que unían nuestras pupilas se resquebrajan. El hablar otrora fluido navega ahora por un aire espeso y turbulento. Nos pisamos. Queda la nostalgia y un amor eterno pero cimentado en lo que fue, que es lo que es y no lo que será. Me duele ver cómo recorréis diez mil kilómetros para veros y no levantáis la vista cien kilómetros hacia al sur para alargar la mano y agarrarme del hombro. La distancia se mide en años, en hijos, en estados vitales y cada vez nos separan más arrugas e intereses. Porque eso es lo que creo, lo que huelo. Que ya no os intereso. Malvenido sea.

Cuento del Arco Iris

Érase una vez un gallo que cacareó muy fuerte, más que nunca. Se cuenta que hubo un día que el Sol amaneció malhumorado y brilló como jamás se había visto. Estaba tan rabioso que a cada hora que pasaba y a medida que escalaba el cielo hacía más y más calor. Los niños que jugaban en los parques empezaron a sudar, a tener sed y hubo un momento que tuvieron que guarecerse en la sombra o volver a casa porque el bochorno resultaba asfixiante. Los columpios y toboganes se vaciaron y al Sol no parecía importarle. Unas nubes lejanas que sobrevolaban el mar lo vieron y decidieron cargarse de agua y cubrir el firmamento entero. Empezaron a descargar lluvia y refrescar el ambiente. Los niños volvieron a las plazas a jugar con los charcos. Pero el Sol que seguía enfadado brilló aún con más ímpetu y sopló y sopló intentado despejar el cielo. Las nubes no pensaban retirarse e hicieron llover más. La lucha encarnizada provocó rayos tremendos. Tan estruendosos eran los truenos y cayó tanta agua que lo...

Historias de familia y de desarraigo

En agosto de 1951 nace mi padre en un pequeño pueblo de Jaén. Su padre es hemofílico y lleva unos días enfermo. Tiene apendicitis, o lo que es lo mismo, está desahuciado, condenado a muerte. Pero tiene tiempo de ver a su hijo, incluso de ir a registrarlo aun con tremendos dolores. Diez días después de ver nacer a mi padre mi abuelo muere. Mi abuela entra en un estado de shock brutal y es prácticamente incapaz de cuidar de su hijo. A principios de los años 50 no era fácil que un médico te tratara depresiones post-traumáticas o sea lo que fuere lo que le pasara mi abuela. Mi padre abandona el pueblo de sus antepasados y viaja con su familia materna a Ponferrada dejando atrás la mitad de su herencia, a la familia de su apellido paterno. De hecho llamará "papa" en lo venidero a su tío Luis, hermano de su madre. Y en el Bierzo creció mientras los suyos trabajaban por un mísero jornal en las minas. Los niños de allí le llamaban "fulero andaluz" pero, por lo que me explicó...

Quisiera decir unas palabras

¡Cling, cling, cling! Perdón, perdón. Siento interrumpir pero la novia me ha pedido que diga unas palabras en calidad de padrino de boda. Diré pues unas palabras, pero no al tuntún en plan "caracol" "ojiplático" o "sartén". No. Uniré las palabras con artículos, conjunciones y preposiciones. Pero no en plan "rueda con la esquina y jirafa". No. Usaré verbos y formaré frases con complementos circunstanciales, formas verbales, sujetos y predicados de manera que todo adquiera cierto sentido.   Muchas gracias por su atención.